jueves, 16 de febrero de 2017

Guisantes salteados con jamón

La receta de hoy es una preparación muy, pero que muy sencilla y también muy práctica y resultona, ideal cuando no dispones de mucho tiempo, para preparar una cena rápida, un primer plato o una suculenta guarnición para unos huevos fritos.

Lleva poquitos ingredientes, lo que hace que sea muy económica y es muy nutritiva gracias a la fécula del guisante y a la proteína del jamón.

Vayamos pues con la preparación en formato visual:
Y ahora si, la receta en formato textual:

Ingredientes:
150 grs de guisantes (en conserva) por persona
2 lonchas de jamón por persona
2 o 3 dientes de ajo
aceite de oliva

Preparación:
Lavamos los guisantes y los escurrimos para que no tengan restos del líquido conservante. Reservamos

Picamos el jamon en cuadraditos o tiritas.

Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en laminitas.

En una sartén ponemos aceite a calentar y doramos los ajos. Añadimos el jamón y salteamos unos segundos e incorporamos finalmente los guisantes. Salteamos todo junto y lo dejamos terminar a fuego medio entre 5 y diez minutos, hasta que queden blanditos los guisantes. Y ya podemos servir. Podemos acompañar con unas rebanadas de pan tostado o unas rodajas de huevo cocido, depende sobre todo de si lo vas a presentar como entrante o como guarnición.







sábado, 11 de febrero de 2017

Macedonia de invierno

La mejor y seguramente la más sana y rica forma de combatir los virus que se empeñan en instalarse en nuestras vidas durante el invierno, es comiendo fruta. Así que la receta de hoy es casi medicinal, y si no lo es, por lo menos es muy gustosa. Si sólo la van a  consumir adultos, gana mucho con un chorrito de licor Cointreau o alguno similar, pero como esta versión es apta para niños, pues es libre de alcohol cien por cien. Con las cantidades que recomendamos, saldrán unas 4-6 raciones.


Un vídeo explicativo a continuación:
Ingredientes:
1 Manzana
1 Pera
1 Naranja
2 Mandarinas
1 Plátano
1 Refresco gaseoso de naranja o limón
4-8 cucharaditas de azúcar (depende lo dulce que te guste)

Preparación:
En un bol amplio echamos el refresco y añadimos cuatro cucharadas (de las de café) de azúcar. Batimos el caldo.

Pelamos todas las frutas, y las vamos cortando en cuadraditos, triangulos o circulos (pera y manzana, naranja y mandarina, y plátano, respectivamente) y agregamos los trocitos al caldo. Removemos un poco y dejamos reposar en la nevera un pa de horas, para que todas las frutas se impregnen de sabor.

Y ya estará lista nuestra macedonia de invierno.

 

jueves, 9 de febrero de 2017

Cachopo de ternera

Cuando uno llega por primera vez a Asturias, y ve en el menú de un restaurante cachopo, es probable, si no ha oído  hablar de él, que no sepa a lo que se enfrenta. Dicen los asturianos, si no sale del plato, no es cachopo, y esto se debe a que para preparar el cachopo se utilizan grandes filetes de ternera.

La primera vez que yo quise probarlo primero pregunte al buen mesonero que me atendía qué era un "cachopo" y me explicó. Yo lo identifiqué con el cordonblue, que ya había comido en restaurantes de Madrid, pero claro, no sabía aún las diferencias gastronómicas entre ambos. El cordonblue lo suelen servir con un sólo filete de ternera doblado al centro. El cachopo asturiano lleva dos hermosos filetes de ternera, sin doblar, tan largos como sean, y además se ha convertido en todo un reto para la gastronomía asturiana. El tradicional se rellena de jamón y queso...pero ya hay hasta certámenes del mejor cachopo y se completan de mil formas distintas (especialmente me llaman la atención el que lleva queso cabrales y relleno de champiñones).

La verdad es que el mío, sólo puede ser llamado cachopín, porque aún permanece en el interior de los márgenes de la circunferencia del plato, pero aun así, con un solo ejemplar, te aseguro que no tendrás hambre el resto del día.

Vamós allá, primero con el vídeo:

Y ahora con la preparación (receta fácil donde las haya)

Ingredientes (por cachopo)
2 filetes de ternera
3 o 4 lonchas de jamón
lonchas de queso manchego
huevo
pan rallado
aceite

Preparación:
Cubrimos la mitad de los filetes con jamón serrano o ibérico. El jamón, también lo cubriremos, esta vez con queso. Ponemos otra capa de jamón sobre el queso, y cerramos con otro filete de ternera.

Batimos el huevo, y pasamos los cachopos por el huevo batido, hasta que estén bien impregnados. Despues los empanamos pasándolos por el pan rallado.

Ponemos en una sartén abundante aceite a calentar a fuego medio-alto, y los freimos, hasta que estén bien dorados por ambos lados.

Y a disfrutar del manjar.

TRUCOS:
  1. Procura que los filetes aunque grandes, sean finos, para que no queden  crudos por el centro al freirlos.
  2. Conviene acompañar este plato de ensalada.
  3. La bebida que más le pega es la sidra, pero natural y escanciada.

martes, 7 de febrero de 2017

Aceite al ajillo

No vas a poder comer con esta receta que traemos hoy, pero lo podrás tomar con muchas otras cosas. Muchas veces, a la hora de aliñar las ensaladas o de preparar las tostadas saladas por la mañana echo en falta el toque picante del ajito. Y todo por que, me resulta desagradable manipular ajo cuando voy a desayunar. Así que, un día, se me ocurrió hacer este experimento y mira, resultó ser toda una  satisfactoria solución.

Su elaboración es muy sencilla, como ya he dicho, para tostadas, ensaladas, para hacer carne a la plancha...y seguro que se te van ocurriendo  aquí va el vídeo de la preparación:

Y ahora, la elaboración:

Ingredientes: 
1/2 litro de aceite de oliva
1 cabeza de ajo
1 recipiente de cristal o vidrio con tapa

Preparación:
Pelamos todos los dientes de la cabeza de ajo. Los partimos a la mitad, quitamos el tallo y el germen, y los introducimos en el recipiente de vidrio o cristal. Lo rellenamos con el aceite de oliva hasta que los ajos queden completamente cubiertos por el aceite.

Dejamos macerar durante 48 horas y retiramos todos los dientes de ajo. Y ya tendremos listo para probar nuestro aceite al ajillo.



martes, 17 de enero de 2017

Asadillo de pimientos

Hay un refrán o dicho popular que dice que la mejor manera de conquistar a un hombre es por el estómago que viene a decir que a poco que sepas cocinar, tendrás a tu principe azul para toda la vida.
Sin querer quitarle razón a la sabiduría popular, no creo que esto tenga mucho fundamento, aunque cada vez que mi madre le ponía esta ensalada a mi entonces novio hoy marido me hacia dudar de si sería verdad, porque él se chiflaba por el asadillo de pimientos.

La verdad es que cada vez que pongo asadillo, bien como guarnición o ensalada, tiendo a recordar con cariño como la hacía mi madre, y con que disposición prendía el horno porque su "yerno" venía al día siguiente y queria agasajarle con su asadillo. Va por ella (y por nosotros).

Ingredientes
2 o 3 pimientos rojos morrones grandes
aceite de oliva
2 o 3 dientes de ajo
sal

Preparación
Precalentamos el horno a 180-200 º.
Lavamos bien los pimientos, los secamos, y los pintamos bien con aceite de oliva. Los colocamos en un recipiente apto para el horno y los ponemos a asar durante unos 20-30 minutos, y cuando estén bien asados los sacamos y los dejamos enfriar.

Mientras se están asando-enfriando los pimientos preparamos el aceite para macerar. Pelamos los dientes de ajo, los partimos en láminas y los sumergimos en un par de cucharadas de aceite de oliva.

 Una vez que están frios los pimientos, les retiramos la piel y los cortamos en tiras. En un recipiente colocamos en pimiento troceado, añadimos una pizca de sal y regamos con el aceite y los dientes de ajo.
Lo dejamos macerar un par de horas en la nevera como mínimo -y allí los conservaremos hasta que vayamos a consumir- y ya tenemos listo nuestro asadillo: ideal en tosta o en ensalada.

domingo, 15 de enero de 2017

Tapa de jamón ibérico

Algunas mañanas me levanto con ganas de acompañar el café con algo salado. Y cuando eso ocurre apenas puedo resistirme ya que pasa de pascuas a ramos. Y hoy, mira por donde, es uno de esos días. Pero al abrir la nevera y consultar la despensa me he encontrado con que el sábado he arrasado en la cocina y no tenía nada apropiado... ¡y yo que  tenía en la cabeza un poquito de tomate rallado!...¡ay! ni eso tenía en la nevera. Así que dando gracias de que existan pequeños comercios que abran los domingos desde bien temprano, me he acercado a la tiendita cerca de donde yo vivo y he conseguido unos tomates y pan aun calentito, y ya que estaba, como tienen charcutería, me he animado a comprar jamon iberico y un poco de queso manchego. Ya que estamos puestos, voy a mejorar la idea inicial...¿he de conformarme con un poquito de tomate rallado cuando puedo convertirlo en una suculenta tapita mañanera?

Así que he llegado a casa, con mi pan recien hecho, mis tomates de la huerta del pueblo vecino y mis viandas castellanas, y me he  puesto manos a la obra, a fin de acompañar la dosis diaria de leche y cafeina con una tapita que ya quisieran poner las cafeterias cercanas, cumpliendo así, aunque sólo sea por hoy, ese conocido y antipático refrán de a quien madruga dios le ayuda. Una deliciosa forma de empezar el domingo, que compensa por otro lado el haberse desvelado antes de tiempo.

También es verdad que al volver a casa, después del paseito y aún en ayunas, me encontraba ya un poquito famélica y lo de rallar el tomate se me hacía pesado, así que he pasado a la táctica del loncheo para poder terminar mi manjar rápidamente. A continuación, como siempre os dejo la receta completa, que no tiene mucho misterio ni complicación, pero que resulta un apaño muy interesante. 

Ingredientes
Pan (lo más reciente posible)
Aceite de oliva
Jamón Ibérico
Queso Manchego
Tomate para ensalada

Preparación
Cortamos el pan en rebanadas (tantas como tapas queramos tomar). Podemos tostarlo un poco para que este crujiente.

Lavamos bien el tomate y lo partimos en  rodajas muy finas. Reservamos para colocarlo en su lugar.

Ponemos una gota de aceite de oliva en cada rebanada de pan, y cubrimos con rodajas de tomate, una loncha de queso manchego y jamón.

Y ya está lista para comer. No todos los desayunos tienen por qué ser aburridos ¿verdad?

sábado, 14 de enero de 2017

Magdalenas caseras

Con esto de preferir los dulces y bizcochos realizados en casa, no pude sustraerme a querer hacer magdalenas caseras, pero he de confesar que hasta que lo hemos conseguido, ha habido unos cuantos intentos infructuosos:  primero fueron las recetas, me costó dar con una cuyo resultado fuera lo más parecido a las magdalenas de panadería de pueblo que compraba mi abuela cuando yo era niña. Después fueron los moldes, que nadie me había dicho a mi que si pones un molde blando, no suben, se quedan como bollitos apelmazados. En este caso tampoco es que hayamos conseguido que tengan un copete muy alto, pero por lo menos no son planas...y después de muchas pruebas, hemos conseguido hacer estas magdalenas a las que ya les hacemos cosas más complicadas como rellenarlas o decorarlas, pero eso lo dejamos para otro día. Valga por hoy con tener magdalenas recien hechas para el desayuno:
Ingredientes (para unas 30 magdalenas aprox.)
3 huevos
ralladura de limón o naranja
1 sobre de levadura
1/4 de litro de leche
1/4 de litro de aceite (oliva o girasol)
350 grs de harina
200 grs de azúcar

Preparación
Mezclamos en un bol todos los ingredientes hasta que nos quede una masa homogénea y sin grumos. Si se tamiza la harina y la levadura, se trabaja mejor la masa.
Ponemos el horno a calentar a 180º.
En un molde para hacer magdalenas metálico, ponemos moldes de papel y rellenamos hasta un poco más de la mitad del molde.
Metemos en el horno entre 20 y 25 minutos, procurando no abrir el horno en el proceso, y cuando ya las veamos bien levantadas y un poco doradas, las sacamos las dejamos enfriar, y repetimos el proceso hasta acabar con la masa.

Dejamos que se enfríen y ya las tienes listas para el desayuno o para al merienda.